En 1976, Gary George, un joven que realizaba sus pasantías en la NASA, adquirió 65 cajas de videocasetes durante una subasta de excedentes del gobierno de Estados Unidos. Por todo el cargamento desembolsó la modesta suma de 217,77 dólares. Entre el extenso material acumulado en las cajas, el comprador conservó tres cintas etiquetadas con la leyenda APOLLO 11 EVA | July 20, 1969 REEL 1-3, sin imaginar en ese momento el incalculable valor histórico que resguardaban esos rollos de cinta magnética.
Años más tarde, tras analizar el contenido junto a un archivador de video profesional, George descubrió que el material contenía el registro más claro y nítido que existe sobre el alunizaje del Apollo 11. Las grabaciones, que suman 2 horas y 24 minutos captadas por una cámara Westinghouse instalada en el Centro de Control de Misión en Houston, inmortalizaron los primeros pasos de Neil Armstrong en la Luna y su histórica llamada con el presidente Richard Nixon. Al tratarse de las únicas copias de primera generación que sobrevivieron al paso del tiempo, el hallazgo se convirtió en un tesoro único para la historia de la exploración espacial.
El desenlace de esta historia se concretó en la casa de subastas Sotheby’s, que puso a la venta las tres cintas junto a un disco duro con su copia digital en el marco del aniversario 50 de la llegada del hombre a la Luna. Tras una puja inicial que partió de los 700.000 dólares, el lote fue adjudicado finalmente por 1,82 millones de dólares. La cifra alcanzada superó en más de 8.000 veces el monto original invertido por George cuatro décadas atrás, transformando una compra casual de excedentes estatales en uno de los negocios más rentables de la historia reciente.








