SpaceX, junto a su filial de inteligencia artificial xAI, ha entrado en la carrera tecnológica para liderar uno de los proyectos más ambiciosos del Pentágono en 2026. Se trata de un concurso clasificado, organizado por la Unidad de Innovación de Defensa (DIU), que cuenta con un fondo de 100 millones de dólares en premios. El objetivo es diseñar sistemas de drones autónomos que puedan operar en enjambre y ser dirigidos mediante comandos de voz. Esta tecnología permitiría que personal sin formación técnica especializada pueda coordinar maniobras complejas de forma rápida, eliminando la necesidad de controles manuales tradicionales.
El giro estratégico hacia la IA militar
El programa, con una duración estimada de seis meses, marca un hito en la integración de la inteligencia artificial en la defensa moderna:
- Traducción de voz a acción: El software desarrollado por xAI deberá traducir instrucciones habladas en movimientos sincronizados y acciones tácticas simultáneas de múltiples aeronaves.
- Uso dual: El Pentágono busca estas soluciones no solo para combate, sino también para defensa ante el auge de drones de bajo costo usados en contrabando o para mejorar la seguridad en aeropuertos y eventos masivos.
- Competencia tecnológica: SpaceX se suma a gigantes como OpenAI, Google y Anthropic, que ya mantienen contratos de IA con el Departamento de Defensa de EE. UU.
Esta participación representaría una expansión significativa para SpaceX, consolidando su papel como proveedor integral de defensa más allá del lanzamiento de satélites. Además, evidencia el cambio de postura de Elon Musk, quien ha pasado de advertir sobre los riesgos de la IA autónoma a impulsar activamente tecnologías de automatización para estrategias de seguridad nacional en escenarios de alta complejidad.








