La Casa Blanca, a través de su vocera Karoline Leavitt, ha reafirmado su postura de que Nicolás Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela, sino el líder de un “cártel narcoterrorista”. La declaración se produce en medio de la creciente tensión por el despliegue de barcos y marines estadounidenses en el Caribe, una iniciativa que, según Leavitt, cuenta con el respaldo de varios países de la región como Argentina, Paraguay y Ecuador.

La administración de Donald Trump ha movilizado a más de 4.000 militares, incluyendo 2.000 infantes de marina, submarinos y aviones, para patrullar las aguas cercanas a Venezuela. El objetivo es desmantelar el “Cártel de los Soles”, una organización compuesta por militares venezolanos que ha sido designada por Estados Unidos como un grupo terrorista. Como respuesta, el régimen de Maduro ha ordenado sus propias patrullas navales e intensivos entrenamientos aéreos y ha anunciado el traslado de 15.000 tropas a la frontera con Colombia, en una movilización que el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, calificó como una respuesta a la “escalada de acciones hostiles” de EE. UU.
