El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro el pasado fin de semana para entregarle una advertencia de alto nivel sobre el futuro de su régimen. La comunicación, en la que también participó el secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional, Marco Rubio, fue un ultimátum: Washington multiplicará las acciones militares si el dictador no abandona Caracas en el corto plazo junto a las principales figuras del régimen. Con la inclusión de Rubio en el contacto, la administración republicana ha descartado tácticas alternativas como los contratos petroleros que se proponían en la Casa Blanca para iniciar una transición. Trump no propuso una mesa de negociación, sino que ratificó su decisión de terminar con los carteles de la droga que actúan bajo la protección del Palacio de Miraflores. En este contexto, el presidente de Estados Unidos exige que, además de Maduro, abandonen Venezuela figuras clave de la nomenclatura que se han beneficiado con los negocios ilegales y han montado un sistema represivo.
Horas después de la llamada, la Secretaría de Estado confirmó la designación del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera (FTO). Esta medida, junto al cerco militar desplegado por el Pentágono frente a las costas de Venezuela, permite a la administración Trump acorralar al régimen de Maduro, jefe del cartel, y abre la vía legal para atacar blancos estratégicos de su infraestructura logística dentro del territorio venezolano. Fuentes de la Casa Blanca indicaron que las operaciones militares se profundizarán entre principios de diciembre y mediados de enero. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, reiteró que “nada está descartado” sobre Venezuela. Mientras tanto, los líderes de la oposición, Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, aguardan que el dictador abandone el país para ponerse al frente del gobierno democrático, una posibilidad que la administración republicana cree viable bajo la presión ejercida por Trump. La Casa Blanca descartó cualquier posible encuentro entre los dos mandatarios para pactar la transición.








