La economía de Ecuador depende directamente de la producción petrolera, ya que esta financia gran parte del presupuesto general del Estado, el aumento de las asignaciones y la concreción de obras públicas. Sin embargo, en 2025 la situación de la empresa estatal Petroecuador ha sido desfavorable, registrando una producción menor a la del año anterior. Entre enero y octubre de 2024, el país produjo 173,95 millones de barriles, un equivalente a 475.000 barriles diarios. En contraste, para el mismo periodo de 2025, la producción cayó a 104,9 millones de barriles, lo que se traduce en 345.000 barriles diarios, una reducción del 9,7%.
Esta disminución en la producción se atribuye a un año marcado por la parálisis. El exministro de Energía y Minas, René Ortiz, señala que se ha “tocado fondo” debido a una combinación de factores que incluyen un derrame en Esmeraldas, el incendio de la refinería, la afectación de los ductos por la erosión regresiva del río Coca y una crisis gerencial que frena la toma de decisiones. Además, la cantidad de barriles transportados por los oleoductos se redujo en un 12,8%, y el saldo exportado por refinerías cayó un 7,4%. En los últimos cinco días, la producción petrolera decayó en un promedio de 30.000 barriles diarios. Esto se debe a que las empresas privadas encargadas de algunos pozos ya han excedido sus límites de inversión, lo que significa que Petroecuador no cumplirá la meta de 466.000 barriles diarios que se propuso para este año. Para superar los 500.000 barriles diarios, la meta del Gobierno, se requerirá de decisiones políticas y de la concreción de planes de inversión privada, como la entrega de campos de las rondas Intracampos y offshore, que tienen el potencial de producir más de 30.000 barriles diarios adicionales. Ortiz sugiere que este es el momento para que el presidente impulse una “gran reforma de Petroecuador” y convierta la empresa estatal monopólica en una compañía por acciones.








