El papa León XIV aterrizó este domingo en Beirut, marcando el inicio de la segunda etapa de su primera gira internacional desde que asumió el papado en mayo. El pontífice fue recibido con honores militares en el Aeropuerto Internacional Rafic Hariri por importantes autoridades religiosas y políticas, a pesar de la fuerte lluvia en la capital. Su llegada se produce en un momento de gran inestabilidad para el país, que atraviesa una severa crisis política y económica y se recupera de la reciente guerra con Israel.
La agenda del papa incluyó encuentros protocolarios en el Palacio Presidencial con el presidente libanés Joseph Aoun, el primer ministro Nawaf Salam y el jefe del Parlamento, Nabih Berri. El viaje, que originalmente fue un deseo del papa Francisco y se postergó por razones de salud, busca transmitir un mensaje de esperanza y solidaridad a la comunidad cristiana. El Vaticano ve a Líbano como un bastión crucial para los cristianos de Oriente Medio, una población que se ha visto mermada por décadas de conflicto. Antes de llegar a Beirut, León XIV concluyó su visita a Turquía, donde participó en actos ecuménicos con el Patriarca Ecuménico Bartolomé y abogó por la unidad de los cristianos en la región.








