El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, comunicó a la ministra de Asuntos Exteriores de Australia, Penny Wong, la “enérgica condena” de Washington al ataque terrorista ocurrido en Bondi Beach (Sídney), que resultó en 16 fallecidos y al menos 40 heridos.
Rubio expresó la postura estadounidense antes de su conversación telefónica con Wong, a través de una publicación en su cuenta de X:
“Estados Unidos condena enérgicamente el ataque terrorista en Australia dirigido contra una celebración judía. El antisemitismo no tiene cabida en este mundo. Nuestras oraciones están con las víctimas de este horrible ataque, la comunidad judía y el pueblo de Australia”.
Ataque Terrorista Dirigido
La Policía australiana confirmó que el tiroteo fue un “ataque terrorista” dirigido específicamente contra la comunidad judía, perpetrado durante una celebración por el inicio de la festividad de Janucá, a la que asistía cerca de un millar de personas.
Este es el primer ataque mortal contra la comunidad judía en Australia. El incidente eleva la tensión, después de que en los últimos años el Ejecutivo australiano hubiera relacionado varios incidentes con la influencia del Gobierno iraní, lo que llevó recientemente a la expulsión del embajador de Irán en Camberra.
El ataque de Bondi es catalogado como el tiroteo más mortífero en Australia en casi 30 años, desde la masacre de Port Arthur (Tasmania) en 1996, que dejó 35 muertos. Aunque el episodio de 1996 no fue catalogado como terrorismo, sí resultó en un cambio fundamental en la legislación australiana sobre armas.








