El presidente Daniel Noboa suscribió un nuevo decreto ejecutivo que establece el estado de excepción en diversas provincias y cantones específicos del territorio ecuatoriano. La medida responde a los informes de seguridad que señalan un aumento en los índices de criminalidad y la presencia de grupos de delincuencia organizada que operan en zonas estratégicas. Con esta decisión, se otorga a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional facultades especiales para realizar operativos de control, ingresos a domicilios y revisiones sin necesidad de órdenes judiciales previas en las jurisdicciones señaladas por la normativa presidencial vigente.
La disposición gubernamental incluye restricciones a la libertad de tránsito en horarios determinados y el despliegue permanente de contingentes militares en los puntos considerados de alta peligrosidad. Según el documento oficial, la vigencia de esta medida busca neutralizar las estructuras financieras y operativas de las bandas delictivas que afectan la convivencia ciudadana. El Gobierno justificó la urgencia de estas acciones debido a la necesidad de recuperar el control estatal en áreas donde la violencia se ha recrudecido en las últimas semanas, advirtiendo que se aplicará todo el rigor de la ley contra quienes desafíen el orden establecido durante el periodo de excepción.
A través del Decreto Ejecutivo 277, el mandatario estableció que el estado de excepción aplicará en nueve provincias: Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo y Sucumbíos. Además, se incluye en los cantones La Maná (Cotopaxi), Las Naves y Echeandía (Bolívar).








