El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, autorizó esta madrugada una serie de ataques selectivos contra puntos clave de la infraestructura militar en Venezuela, según confirmaron fuentes oficiales de la Casa Blanca. La operación, que incluyó el uso de proyectiles de alta precisión, tuvo como objetivos principales centros de mando y control, así como bases aéreas y depósitos de armamento en Caracas y otras zonas del país. Desde Washington se informó que estas acciones responden a una estrategia de defensa para neutralizar capacidades tácticas que representaban una amenaza directa a la seguridad regional y a los intereses estadounidenses en el Caribe, tras meses de crecientes tensiones diplomáticas.

El despliegue militar estadounidense fue detectado por sistemas de rastreo internacional poco antes de que se reportaran las detonaciones en instalaciones como el Fuerte Tiuna y la base de La Carlota. Por su parte, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos aseguró que la intervención fue diseñada para minimizar daños colaterales civiles, enfocándose exclusivamente en activos castrenses. Este movimiento bélico marca un punto de inflexión en la política exterior de la administración de Trump hacia el territorio venezolano, provocando una respuesta inmediata del régimen de Maduro y una alerta máxima en toda la región. Se espera que en las próximas horas el mandatario estadounidense emita un mensaje formal detallando el alcance y los resultados de la misión ejecutada.








