La Agencia Central de Inteligencia logró una penetración estratégica sin precedentes al reclutar a miembros de la seguridad personal y del entorno familiar de Nicolás Maduro. Según fuentes de inteligencia, este trabajo de infiltración permitió conocer los movimientos diarios del líder chavista, incluyendo sus horarios de descanso y los protocolos de emergencia que utilizaba para evadir radares. La información suministrada por estos activos internos fue fundamental para que las fuerzas especiales de Estados Unidos pudieran ejecutar la operación Resolución Absoluta con una precisión quirúrgica, neutralizando las defensas del Palacio de Miraflores en el momento exacto en que el objetivo se encontraba vulnerable. Este despliegue de inteligencia humana permitió confirmar que Maduro no había logrado llegar a los túneles reforzados con acero que mandó a construir para su protección, facilitando así su captura inmediata por parte de las unidades de élite.

El reporte detalla que la operación de reclutamiento se llevó a cabo durante varios meses, aprovechando el descontento interno y las promesas de amnistía para aquellos que colaboraran con la justicia internacional. Los infiltrados proporcionaron planos detallados de las residencias oficiales y códigos de acceso que permitieron a las aeronaves estadounidenses evitar los sistemas de defensa aérea venezolanos hasta el último momento. Gracias a esta red de informantes, la Casa Blanca pudo supervisar en tiempo real la ubicación de cada miembro de la cúpula del régimen, asegurando que Cilia Flores también fuera puesta bajo custodia. Con esta revelación se confirma que el éxito del asalto aéreo no solo dependió de la superioridad tecnológica de Estados Unidos, sino de una compleja red de espionaje que operó desde el corazón mismo del poder chavista, desarticulando la estructura de mando antes de que se disparara el primer proyectil en la capital.









