Europa enfrenta una situación crítica tras el impacto simultáneo de las tormentas Goretti y Elli, que han provocado el colapso de servicios esenciales y el transporte en gran parte del continente. En el Reino Unido, la Oficina Meteorológica emitió una inusual alerta roja para Cornualles y las Islas Sorlingas, donde ráfagas de viento de hasta 160 kilómetros por hora amenazan con derribar árboles y edificaciones. Al mismo tiempo, el norte de Europa sufre nevadas intensas que han acumulado hasta 30 centímetros de nieve, dejando a miles de hogares sin suministro eléctrico. Las autoridades han enviado alertas de emergencia a medio millón de residentes, instándolos a permanecer en sus casas ante lo que se ha calificado como un evento meteorológico de múltiples riesgos.

El impacto de las tormentas se ha extendido rápidamente a Francia y Alemania, donde se han suspendido clases y rutas ferroviarias de larga distancia. En territorio francés, una treintena de departamentos se encuentran en alerta máxima, mientras que en ciudades alemanas como Hamburgo y Bremen se registran temperaturas extremas de hasta -20℃. Los expertos atribuyen la ferocidad de estos frentes a una “ciclogénesis explosiva”, un fenómeno que provoca caídas drásticas de la presión atmosférica en pocas horas. Mientras el norte del continente lucha contra el hielo y el viento, regiones del sur mantienen temperaturas inusualmente moderadas, evidenciando un invierno de contrastes extremos que los meteorólogos vinculan directamente con los efectos del cambio climático global.








