El Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha emitido una orden directa para agilizar la construcción y el equipamiento del USS John F. Kennedy (CVN-79). Este buque, que representa la cúspide de la ingeniería naval contemporánea, se encuentra en su etapa final de alistamiento y su entrega oficial a la Marina ha sido programada para marzo de 2027. La aceleración del cronograma surge tras analizar los datos operativos del primer despliegue del USS Gerald R. Ford, permitiendo a los ingenieros de Huntington Ingalls Industries aplicar mejoras logísticas que reduzcan los tiempos de integración de sistemas críticos.
A diferencia de la clase Nimitz, que dominó los océanos desde los años 70, la clase Ford introduce un rediseño radical enfocado en la eficiencia energética y la tasa de generación de salidas aéreas. El USS John F. Kennedy sustituye las tradicionales catapultas de vapor por el Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aeronaves (EMALS) y el Equipo de Detención Avanzado (AAG). Estas tecnologías permiten un control más preciso de la aceleración, reduciendo el estrés estructural en las aeronaves y permitiendo el lanzamiento de una gama más amplia de plataformas, desde cazas pesados hasta drones ligeros de vigilancia.
Una de las capacidades más disruptivas del CVN-79 es su integración nativa para operaciones híbridas. El buque ha sido diseñado específicamente para operar simultáneamente aeronaves tripuladas y sistemas no tripulados, como el dron de reabastecimiento MQ-25 Stingray. Esta flexibilidad, sumada a su propulsión nuclear de nueva generación, le otorga una autonomía y un alcance táctico superior al de cualquier portaaviones ruso, chino o europeo. En un entorno global de alta competencia, el Pentágono busca asegurar que su ala aérea embarcada mantenga la superioridad tecnológica mediante la escalabilidad de sus sistemas.








