Nicolás Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”, ha tomado un rol protagónico en la escena política venezolana tras la captura de su padre, el expresidente Nicolás Maduro, y su madrastra Cilia Flores. Durante una sesión en la Asamblea Nacional, el legislador de 35 años pronunció un discurso en el que repudió la operación estadounidense en Caracas y defendió la inocencia de sus familiares, quienes se encuentran procesados en Nueva York por cargos de narcoterrorismo. Analistas sugieren que, aunque carece de un peso político propio comparado con figuras como Delcy Rodríguez, Maduro Guerra será utilizado como un símbolo de resistencia y cohesión dentro del chavismo para liderar la campaña que exige la liberación del exmandatario.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos incluyó a Maduro Guerra en la acusación presentada en diciembre, imputándole cargos por conspiración para importar cocaína y posesión de armamento pesado. Según los documentos judiciales, el diputado habría coordinado envíos de droga hacia Florida y mantenido reuniones con grupos irregulares colombianos para facilitar el movimiento de sustancias ilícitas hasta el año 2026. A pesar de estos señalamientos, “Nicolasito” insiste en que su familia es víctima de una persecución política y que los valores de su núcleo son íntegros. Mientras Delcy Rodríguez ejerce como presidenta encargada, el joven político busca consolidarse como el rostro visible de la lealtad familiar en un país que atraviesa sus primeros días sin el mando directo de su progenitor tras trece años de gobierno.









