El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura hacia varios países de América Latina y el territorio de Groenlandia. Tras la reciente intervención en Venezuela, Donald Trump afirmó que Cuba está “a punto de caer” debido a que ya no recibirá subsidios petroleros ni financieros de Caracas. El mandatario descartó una intervención militar directa en la isla, argumentando que el régimen colapsará por sí solo ante la falta de ingresos. Sin embargo, Donald Trump mantuvo un tono desafiante hacia Colombia, calificando al presidente Gustavo Petro como una figura “enferma” que permite la producción de cocaína, y no descartó una futura operación en dicho territorio para frenar el flujo de narcóticos hacia el norte.
Respecto a México, Donald Trump enfatizó la necesidad de combatir a los cárteles de la droga, señalando que el país vecino tiene dificultades para controlarlos. El presidente estadounidense reiteró su oferta de enviar tropas a territorio mexicano para enfrentar directamente a las organizaciones criminales, a pesar de las negativas previas de la administración de Claudia Sheinbaum en defensa de su soberanía. Asimismo, Donald Trump reflotó su interés por Groenlandia, calificándola como un punto “estratégico” para la seguridad nacional frente a la presencia de barcos rusos y chinos en el Ártico. Estas declaraciones marcan una escalada en la retórica exterior de la Casa Blanca, que busca reconfigurar el tablero geopolítico del continente bajo la doctrina de máxima presión económica y militar.








