El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó a los ciudadanos iraníes a continuar con las protestas y asumir el control de las instituciones gubernamentales. Mediante un mensaje oficial, el mandatario advirtió que los responsables de la violencia contra la población pagarán un precio elevado y anunció la suspensión de cualquier encuentro con representantes del régimen. Esta declaración surge tras el reconocimiento por parte de autoridades persas de aproximadamente dos mil muertes ocurridas durante las dos semanas de manifestaciones desencadenadas por la crisis económica.

La situación en Irán se considera el mayor desafío para el sistema teocrático desde el año mil novecientos setenta y nueve, sumando más de diez mil detenciones y un bloqueo persistente del servicio de internet. Mientras la Comisión Europea propone nuevas sanciones por el alto número de víctimas, Washington asegura que la ayuda para los manifestantes está en camino. Por su parte, el organismo judicial iraní ha iniciado procesos bajo cargos que podrían derivar en la pena de muerte para los participantes en los disturbios, intensificando la tensión diplomática internacional.








