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enero 15, 2026 | Actualizado ECT
enero 15, 2026 | Actualizado ECT

Trump reconfigura el mapa petrolero: Chevron y Repsol desplazan a China y Rusia en Venezuela

Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, la Casa Blanca frena los contratos de Sinopec y Rosneft; el plan de inversión estadounidense para revitalizar PDVSA asciende a 100.000 millones de dólares.

Escrito por Abel Cano

enero 15, 2026 | 06:24 ECT

El control de las mayores reservas probadas de crudo del mundo ha cambiado de manos en una “jugada petrolera” sin precedentes. Tras el éxito de la operación militar Resolución Absoluta, que resultó en la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero de 2026, el presidente Donald Trump ha comenzado a desmantelar la hegemonía energética que China y Rusia mantenían en Venezuela. Según un informe de Morgan Stanley citado por el diario El Mundo, el anterior régimen había cedido derechos de explotación sobre 2.800 millones de barriles a la china Sinopec y 2.300 millones a la rusa Rosneft, cifras que ahora quedan en el aire ante el nuevo orden político respaldado por Washington.

En una reunión estratégica celebrada en la Casa Blanca seis días después de la captura del mandatario venezolano, Trump urgió a los directivos de las principales petroleras globales a invertir en la nación caribeña, ofreciendo “protección y seguridad gubernamental” a largo plazo. El mandatario proyecta una inversión estadounidense de 100.000 millones de dólares para modernizar la infraestructura en la Faja del Orinoco, donde se concentra gran parte de los 303.000 millones de barriles de crudo extrapesado del país. Chevron, la única estadounidense que operaba bajo licencias de la OFAC, y la española Repsol se perfilan como las grandes beneficiarias del desplazamiento de las empresas asiáticas y euroasiáticas.

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, confirmó durante el encuentro que la compañía está lista para triplicar su producción actual de 45.000 barriles diarios en los próximos tres años. La petrolera española, que ya gestiona la mitad de la generación eléctrica en Venezuela, busca aprovechar el nuevo clima de apertura económica para expandir sus operaciones. Con el 17 por ciento de las reservas mundiales en juego, la administración Trump busca no solo la recuperación económica de Venezuela, sino también asegurar el suministro energético del hemisferio occidental, dejando fuera del tablero a los socios estratégicos de la administración saliente.

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