La tensión diplomática entre Bangkok y Washington ha escalado tras el anuncio de la administración de Donald Trump de suspender indefinidamente el procesamiento de visados de inmigrante para ciudadanos de 75 países. Este jueves 15 de enero de 2026, el canciller de Tailandia, Sihasak Phuangketkeow, calificó la medida de incongruente tras reunirse con el embajador estadounidense Sean K. O’Neill. Phuangketkeow argumentó que la población tailandesa en EE. UU. es relativamente baja y que la mayoría trabaja de forma legal y honesta, por lo que cuestionó por qué se incluye a Tailandia mientras otras naciones con mayores índices de irregularidad quedaron fuera de la lista.
La Casa Blanca justifica esta decisión, enmarcada en la política “America First”, bajo el argumento de limitaciones presupuestarias. Según el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, el objetivo es evitar que nuevos inmigrantes dependan del sistema de asistencia social estadounidense, desviando recursos que Washington considera prioritarios para sus propios ciudadanos. Esta pausa en la emisión de residencias permanentes (Green Cards) se suma a las directrices implementadas en noviembre pasado, las cuales instruyen a los consulados a denegar visados a cualquier solicitante sospechoso de convertirse en una “carga pública”.
La medida, que según la cadena Fox News entrará en vigor el próximo 21 de enero, ha generado preocupación en todo el Sudeste Asiático, afectando también a Birmania, Camboya y Laos. Mientras el Departamento de Estado realiza una reevaluación total de los procedimientos de verificación, miles de procesos de reunificación familiar y contratos laborales de inmigración quedan en el limbo. El gobierno tailandés ha insistido en que sus ciudadanos son contribuyentes netos a la economía estadounidense y espera que Washington reconsidere la inclusión del reino en esta lista restrictiva antes de la fecha de implementación.








