La policía nacional detalla la estrecha relación entre Bryan Soria, asesinado en noviembre de 2025, y Stalin Olivero, conocido como alias Marino, victimado recientemente en la Isla Mocolí. Según informes de inteligencia policial, ambos sujetos compartían un círculo cercano vinculado a la organización delictiva Los Lagartos y participaban en reuniones frecuentes en propiedades de alto valor. Tras el ataque en el club de golf, las autoridades ejecutaron allanamientos en tres viviendas deshabitadas de la urbanización La Península, donde se recolectaron indicios clave que apuntan a una red de lavado de dinero y manejo de capitales ocultos. Las investigaciones sugieren que estos crímenes responden a una disputa interna por el control de actividades ilícitas en el cantón Samborondón.

El caso ha tomado relevancia pública no solo por la violencia de los ataques, sino por el estilo de vida ostentoso que llevaban los involucrados en zonas residenciales de élite. Reportes indican que alias Marino residía en una mansión valorada en tres millones de dólares y mantenía nexos con figuras del entorno social y empresarial de la zona. Expertos en seguridad señalan que este fenómeno refleja la normalización de patrones delictivos similares a los observados en otros países de la región, donde el poder económico del narcotráfico se infiltra en sectores exclusivos. La Fiscalía General del Estado continúa con las pericias para determinar la propiedad real de los inmuebles intervenidos y desarticular las empresas de fachada que habrían facilitado el movimiento de recursos de origen desconocido en el país.








