A partir del 1 de febrero de 2026, los habitantes de Quito verán un cambio significativo en sus comprobantes de servicios básicos. Tras la ordenanza aprobada el pasado 22 de diciembre, la tasa de recolección de basura dejará de gestionarse mediante la planilla eléctrica para integrarse definitivamente en la factura de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps). Esta medida alcanzará a los 720000 medidores registrados en el Distrito Metropolitano y busca optimizar la recaudación de la Empresa Metropolitana de Aseo (Emaseo).
La metodología de cobro se basa en un estudio técnico que determinó una correlación del 92 % entre el consumo de agua y la generación de residuos. La tarifa se compone de un cargo fijo de 1,00 dólar destinado a servicios de barrido e hidrolavado, sumado a un valor variable por consumo. Este último se calcula de forma acumulativa: por ejemplo, los primeros 4 metros cúbicos tienen un costo de 0,13 dólares cada uno, mientras que del quinto metro en adelante la tarifa sube a 0,15 dólares. Así, un hogar de cuatro personas con un gasto promedio pagará 4,35 dólares solo por este concepto.
Alexander Gómez, director de Epmaps, aclaró que la factura incluirá todos los elementos tributarios para que los usuarios puedan identificar claramente cuánto corresponde a cada servicio. El sistema contempla 10 rangos para el sector residencial y tarifas diferenciadas para comercios e industrias, aplicando un principio de progresividad. Hasta el próximo mes, el Municipio continuará asumiendo los valores operativos mientras se completa la transición tecnológica de los sistemas de cobro que beneficiará la sostenibilidad del aseo urbano.








