En respuesta al incremento de la violencia en el litoral ecuatoriano, el Gobierno Nacional ordenó el despliegue de diez mil efectivos militares en las provincias de Guayas, Los Ríos y Manabí. El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, anunció que el Alto Mando Militar se radicará de forma indefinida en Guayaquil para liderar una “ofensiva total” contra las estructuras narcocriminales. La distribución del contingente contempla 5.000 uniformados para Guayaquil, 2.000 para Manabí y 1.000 para Los Ríos, con el objetivo de intervenir en zonas críticas golpeadas por asesinatos selectivos y extorsiones. Estas operaciones, de carácter ofensivo y permanente, forman parte del Bloque de Seguridad que integra a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional para recuperar el control territorial en puntos estratégicos como puertos y corredores viales.

La medida busca frenar la actividad de organizaciones delictivas que han convertido a estas tres provincias en los focos de mayor peligrosidad del país. Guayas concentra la mayoría de los homicidios intencionales, mientras que Los Ríos y Manabí enfrentan graves problemas de secuestro y control de rutas para el tráfico de drogas. Con el traslado del mando estratégico a la ciudad portuaria, las autoridades pretenden acelerar la toma de decisiones y garantizar una respuesta inmediata ante ataques o amenazas. Aunque el Gobierno enfatiza que no habrá tregua para quienes desafíen la ley, diversos analistas subrayan la importancia de que esta militarización sea acompañada por políticas de prevención y fortalecimiento de la justicia para lograr una estabilidad duradera en las zonas intervenidas.








