La princesa Eugenia de York ha interrumpido todo contacto con su padre, Andrés Mountbatten-Windsor, tras la difusión de nuevos detalles que lo vinculan con el fallecido Jeffrey Epstein. Según informes de la prensa británica de este domingo, la decisión de la princesa se fundamenta en la negativa del antiguo duque de York a ofrecer disculpas públicas a las víctimas del pederasta estadounidense. Eugenia, quien lidera una organización dedicada a combatir la esclavitud moderna y la trata de personas, no visitó a su progenitor durante las recientes festividades navideñas, marcando un distanciamiento definitivo en el seno de la familia real.
El quiebre se produce en un momento de máxima tensión para el hermano del rey Carlos III, quien enfrenta la presión de abandonar su residencia en Royal Lodge tras la pérdida de sus honores militares y patrocinios reales. Mientras su hija mayor, la princesa Beatriz, intenta mantener una postura neutral, Eugenia ha adoptado una línea estricta de silencio absoluto. Este alejamiento ocurre después de que el pasado octubre surgieran correos electrónicos que comprometen la versión de Andrés sobre su relación con Epstein, sumado a las acusaciones de abuso presentadas en las memorias de Virginia Giuffre.








