Isabel Preysler se encuentra “profundamente impactada” y “en shock” ante las graves acusaciones de agresión sexual que pesan sobre su exmarido, Julio Iglesias. Según revelaciones de periodistas cercanos a su círculo, como Sandra Aladro en el programa El tiempo justo (Telecinco) y Paloma García-Pelayo en Y ahora Sonsoles (Antena 3), la socialité filipina ha optado por la “ley del silencio” y no ha emitido ninguna declaración pública, aunque el impacto emocional es evidente.
Las acusaciones provienen de una investigación periodística de más de tres años realizada por elDiario.es en colaboración con Univisión Noticias, publicada el 13 de enero de 2026. Dos exempleadas —una empleada del hogar y una fisioterapeuta— denunciaron al cantante por presunto delito de agresión sexual y trata de seres humanos con fines de explotación laboral y servidumbre. Los hechos alegados habrían ocurrido en 2021 en las mansiones de Iglesias en República Dominicana y Bahamas. Las mujeres describen un ambiente de control, intimidación, aislamiento, revisiones médicas obligatorias y tocamientos no consentidos. La Fiscalía de la Audiencia Nacional abrió diligencias preprocesales reservadas tras la denuncia formal presentada el 5 de enero.

Preysler, casada con Iglesias entre 1971 y 1978 y madre de Chábeli, Julio José y Enrique Iglesias, no reconoce en estas acusaciones al hombre con quien compartió gran parte de su vida. “No es el Julio que ella conoce”, aseguró Sandra Aladro citando fuentes próximas a la empresaria. “Es un señor con los empleados, con las mujeres, los amigos. Todas las personas de su círculo”. Esta percepción contrasta con los testimonios de las denunciantes, que hablan de un patrón sistémico de abuso y coacción.
En sus memorias Mi verdadera historia (publicadas recientemente), Preysler ya había narrado una relación complicada con Iglesias, marcada por celos, infidelidades y reproches, especialmente por la actitud del cantante hacia su hijo Enrique cuando este decidió seguir carrera musical. Sin embargo, nunca había mencionado conductas de este tipo.

Julio Iglesias, de 82 años, rompió su silencio el 16 de enero mediante un comunicado en Instagram: “Niego haber abusado, coaccionado o faltado al respeto a ninguna mujer. Estas acusaciones son absolutamente falsas y me causan gran tristeza. Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad”. El artista cuenta con el apoyo de su actual esposa, Miranda Rijnsburger (quien también mantiene discreción), y ha incorporado al penalista José Antonio Choclán (defensor de casos como el de Cristiano Ronaldo) a su equipo legal.
Otras reacciones incluyen defensas de allegados como Ana Obregón (“Ese Julio que retratan no es”) y Fernán Martínez (quien sugirió posible extorsión), mientras que organizaciones como Amnistía Internacional y Women’s Link Worldwide (que representa a las denunciantes) destacan la importancia de investigar para prevenir abusos futuros.

El caso, que ha generado repercusión internacional (incluyendo coberturas en The New York Times y BBC), sigue en fase de investigación reservada. Por ahora, tanto Preysler como Iglesias evitan los medios, mientras la opinión pública y los fans esperan el desarrollo judicial que podría marcar un antes y un después en la trayectoria del cantante más exitoso de la historia hispana.








