El Departamento de Defensa de Estados Unidos ordenó la preparación de dos batallones de infantería ante la posibilidad de un despliegue militar en Minnesota. Esta medida responde a las advertencias de la administración central sobre el uso de poderes de emergencia para contener los disturbios civiles en la región. Las protestas se intensificaron tras incidentes violentos que involucraron a agentes del servicio de migración, resultando en la muerte de una ciudadana y heridas a otra persona. Actualmente, las tropas permanecen en estado de alerta en Alaska mientras se define la aplicación de la normativa legal.
Las autoridades locales de Minneapolis han denunciado que la presencia de efectivos federales excede las funciones de control migratorio y busca provocar mayores incidentes. Por su parte, el gobierno federal sostiene que la planificación es una medida prudente frente al aumento de la violencia en las calles. Los enfrentamientos entre manifestantes y oficiales han incluido el uso de gases lacrimógenos y fuegos artificiales, elevando la tensión política. De concretarse el envío de militares, sería la primera vez que se utiliza esta legislación excepcional desde los eventos ocurridos en California hace tres décadas.








