La tensión diplomática entre Estados Unidos y Europa ha escalado a niveles sin precedentes este lunes 19 de enero de 2026. El presidente Donald Trump envió un mensaje directo al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, en el que declara que ya no se siente obligado a pensar “sólo en la paz” tras haber sido excluido del Premio Nobel de la Paz el año pasado. El mandatario republicano vinculó su frustración con el galardón —que fue otorgado a María Corina Machado— con una nueva y agresiva exigencia: el “Control Total y Completo” sobre Groenlandia como condición necesaria para la seguridad mundial.
Trump argumenta que su gestión ha detenido 8 guerras o más, mérito que considera suficiente para el Nobel. Ante la negativa del comité independiente en Oslo, el presidente estadounidense ha desplazado su enfoque estratégico hacia el Ártico, asegurando que Dinamarca es incapaz de proteger a Groenlandia de la influencia de Rusia y China. Esta postura ha sido recibida con un rechazo frontal por parte de Copenhague y otros aliados europeos. En respuesta, la Casa Blanca ha amenazado con imponer aranceles a 8 naciones que se oponen a su plan expansionista, incluyendo a potencias como Reino Unido, Francia y Alemania.
A pesar de que María Corina Machado entregó simbólicamente su medalla a Trump la semana pasada en un gesto de reconocimiento, el Comité Nobel de Oslo aclaró que los registros históricos no cambiarán y que el premio sigue perteneciendo legalmente a la venezolana. Mientras tanto, el primer ministro noruego intentó calmar las aguas explicando nuevamente la independencia del comité frente al gobierno, pero Trump ha sido enfático: de ahora en adelante, el criterio “predominante” en su política exterior será lo que resulte “bueno y apropiado para los Estados Unidos”, marcando un distanciamiento de los tratados de paz tradicionales.








