España amanece este lunes 19 de enero de 2026 conmocionada por uno de los peores accidentes ferroviarios de su historia reciente. El descarrilamiento y posterior colisión de un tren Iryo (Málaga-Madrid) y un Alvia (Madrid-Huelva) en la localidad de Adamuz, Córdoba, ha dejado un saldo provisional de 39 fallecidos. El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el siniestro como “tremendamente extraño”, dado que ocurrió en un tramo recto que fue renovado en mayo del año pasado. En los convoyes viajaban un total de 484 personas: 300 en el Iryo y 184 en el Alvia.
Las labores de identificación y rescate se presentan complejas. Hasta el momento se han recuperado 31 cadáveres, mientras los equipos de emergencia trabajan bajo condiciones difíciles para extraer los 8 cuerpos restantes y localizar a posibles desaparecidos entre los restos de los vagones. La Guardia Civil ha habilitado oficinas de recolección de ADN en Madrid, Sevilla, Córdoba, Huelva y Málaga para agilizar el reconocimiento de las víctimas. En el ámbito sanitario, de los 12 pacientes en la UCI, 9 se encuentran en estado grave, incluyendo a un menor de edad.
La magnitud del desastre ha provocado la cancelación de la agenda oficial del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien suspendió su viaje al Foro de Davos para desplazarse al lugar del siniestro. Instituciones como el Vaticano, a través del Papa León XVI, y la Casa Real han expresado su pésame. Mientras la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) inicia las pericias técnicas, aerolíneas como Iberia y Air Europa han reforzado sus conexiones entre Madrid, Sevilla y Málaga para facilitar el traslado de familiares y afectados ante la interrupción del servicio ferroviario en la zona.








