La tensión diplomática entre Washington y el continente europeo ha alcanzado un punto crítico este lunes 19 de enero de 2026. El presidente Donald Trump reafirmó su intención de tomar el control de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, bajo el argumento de que es una pieza clave para evitar la hegemonía de Rusia y China en el Ártico. Ante el rechazo unánime de las naciones europeas, Trump anunció la imposición de un arancel del 10 por ciento a las importaciones provenientes de ocho países aliados —incluyendo potencias como Alemania, Francia y Reino Unido— a partir del 1 de febrero.
La respuesta desde Berlín no se ha hecho esperar. El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó las tarifas como perjudiciales tanto para europeos como para estadounidenses y anunció su intención de reunirse con Trump este miércoles en Davos para evitar una escalada. Por su parte, el vicecanciller Lars Klingbeil calificó la estrategia de la Casa Blanca como un “chantaje económico” y detalló que la Unión Europea ya prepara una respuesta en tres vertientes: la suspensión de acuerdos arancelarios actuales, la activación de aranceles de represalia a productos estadounidenses y el uso de instrumentos legales contra la coerción económica.
Mientras Trump utiliza sus redes sociales para asegurar que Dinamarca no puede proteger el Ártico, el ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, informó que ya se ha incrementado la presencia militar en la zona junto a aliados de la OTAN. La incertidumbre sobre una posible guerra comercial ha provocado caídas en las bolsas europeas este lunes. El comisario europeo Stéphane Séjourné advirtió que la UE dispone de las herramientas necesarias para disuadir a Washington, subrayando que la soberanía de Groenlandia y la estabilidad de los mercados no son negociables bajo amenazas arancelarias.








