El tablero diplomático europeo presenta una nueva fractura este martes 20 de enero de 2026. El Gobierno de Noruega ha rechazado formalmente la invitación del presidente Donald Trump para integrar la llamada Junta de Paz, un organismo diseñado por la Casa Blanca para supervisar la seguridad y desmilitarización de la Franja de Gaza. El secretario de Estado para Asuntos Exteriores, Andreas Motzfeldt, fue tajante al señalar que la iniciativa no se ajusta a las estructuras del derecho internacional y advirtió que su país no participará en ninguna entidad que pretenda desplazar o desafiar el rol fundamental de las Naciones Unidas (ONU).
La decisión de Oslo refuerza la resistencia europea que lidera el presidente francés, Emmanuel Macron, quien ya había declinado la oferta bajo argumentos similares. Esta postura ha generado una reacción hostil por parte de Trump, quien ha respondido con amenazas de imponer nuevos aranceles comerciales a Francia. Motzfeldt aseguró que para la gran mayoría de los Estados europeos que basan su política exterior en la legalidad internacional, aceptar esta invitación sería “completamente imposible”, marcando una distancia clara con el plan de gestión de posguerra que impulsa Washington fuera del marco de la ONU.
Mientras países como Alemania y la propia Comisión Europea mantienen una postura de cautela sin confirmar si aceptarán o no la invitación, Noruega ha preferido fijar su posición de inmediato. Para el Ejecutivo noruego, la estabilidad en Oriente Medio solo puede alcanzarse a través de mecanismos multilaterales ya establecidos. El rechazo de Noruega, un país históricamente clave en mediaciones de paz, supone un golpe estratégico para la administración Trump, que busca legitimar su junta mediante la inclusión de aliados occidentales antes de iniciar la ejecución de su plan en la Franja.








