El Foro Económico Mundial (WEF) en Davos, tradicional escenario de líderes políticos, empresarios y debates sobre el futuro global, vivió este martes un momento fuera de protocolo: la presencia de la estrella pop Katy Perry junto al ex primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.
La pareja, que hizo oficial su relación en octubre de 2025 tras varios meses de rumores, caminó de la mano por los pasillos del centro de congresos, generando sorpresa y fotos entre los asistentes.

Katy Perry, de 41 años, se sentó en primera fila para escuchar el discurso de Trudeau, de 54 años, quien participó como conferencista invitado a pesar de haber dejado el cargo de primer ministro en 2024 tras una década al frente del gobierno canadiense.
En su intervención, Trudeau habló sobre la importancia del “poder blando” (soft power) en un mundo marcado por la polarización, las tensiones geopolíticas y el fin de la estabilidad que prevaleció tras la Segunda Guerra Mundial. Abogó por soluciones basadas en la cooperación, la diplomacia y los valores compartidos, y utilizó una anécdota personal para ilustrar su punto: relató una cita en Montreal con una “chica estadounidense” que insistió en consumir productos locales al pedir una bebida alcohólica, un guiño indirecto a Perry (quien estaba presente en la audiencia) que provocó sonrisas entre los asistentes.

La cantante, conocida por éxitos como “Firework” y “Roar”, asumió un rol discreto pero protagónico como apoyo de Trudeau en este entorno diplomático. Vestida con un conjunto elegante y sobrio —un conjunto en tonos tierra con suéter y falda—, Perry interactuó con figuras internacionales y acompañó al exmandatario en otros momentos del foro, incluyendo una visita al FQ Lounge (Female Quotient), donde Trudeau y su exjefa de gabinete Katie Telford hablaron sobre inclusión y diversidad.

Esta aparición marca el primer gran acto público conjunto de la pareja en 2026 y refuerza una relación que ha dado mucho de qué hablar desde el verano de 2025: citas en Montreal, un concierto compartido, un viaje en yate por California, la celebración del cumpleaños de Perry en París y un viaje a Japón donde almorzaron con el entonces primer ministro Fumio Kishida.
Mientras los reflectores del WEF se centraban en temas como la crisis climática, la macroeconomía y los conflictos globales, la inesperada dupla Trudeau-Perry demostró que, incluso en Davos, el amor y las conexiones culturales pueden robarse el protagonismo.









