Las exportaciones de Colombia hacia Ecuador enfrentan un escenario crítico tras el anuncio de una tasa impositiva del 30 % a todos sus productos. La decisión, que entrará en vigencia el primero de febrero, afecta directamente la competitividad de sectores clave como el automotor, el agroindustrial y el de cosméticos, que representan una parte significativa de las ventas externas colombianas. Esta acción unilateral ha generado preocupación en los gremios productivos de Bogotá, quienes advierten sobre el encarecimiento de los bienes y posibles represalias comerciales ante el impacto económico previsto.
El gobierno de Gustavo Petro deberá gestionar esta crisis comercial que surge de las demandas de seguridad de su homólogo ecuatoriano. Mientras Ecuador justifica el gravamen por la supuesta falta de apoyo en la vigilancia fronteriza, los exportadores colombianos temen una reducción drástica en sus volúmenes de venta hacia uno de sus socios más cercanos en la región. El panorama se complica para las empresas que dependen del mercado ecuatoriano, ya que el nuevo tributo altera los acuerdos vigentes y obliga a una renegociación de las condiciones de intercambio entre ambas naciones.








