El sur de Italia enfrenta una emergencia meteorológica sin precedentes debido al impacto del ciclón Harry, que ha generado ráfagas de viento de 150 kilómetros por hora y olas de hasta diez metros de altura. Las regiones de Sicilia, Calabria y Cerdeña permanecen bajo alerta roja tras registrarse acumulaciones de lluvia superiores a los 300 milímetros en menos de dos días. Este volumen de agua ha provocado inundaciones severas, deslizamientos de tierra y el colapso de infraestructuras clave. En Calabria, un corrimiento de tierra en la provincia de Crotone causó el derrumbe parcial de un cementerio, mientras que en Sicilia las marejadas destruyeron embarcaciones y locales comerciales costeros.
Más de dos mil efectivos de socorro y bomberos trabajan en las zonas afectadas para gestionar rescates y evacuaciones. En Cerdeña y Calabria, centenares de personas fueron obligadas a abandonar sus hogares ante el riesgo de desbordamiento de ríos y presas bajo vigilancia reforzada. El temporal también ha paralizado el transporte ferroviario y marítimo, dejando incomunicadas a las islas menores. Las autoridades educativas ordenaron el cierre de escuelas en las principales ciudades meridionales como Catania y Cagliari. Expertos prevén que las condiciones adversas persistan durante las próximas cuarenta y ocho horas antes de que el fenómeno comience a debilitarse.








