El senderista checo Jan Gilar sobrevivió a una caída en una grieta del glaciar Fee, en Suiza, gracias a la presencia de su perro Filip. Durante una excursión veraniega, el joven se desvió de la ruta segura y cayó a través de un puente de nieve, quedando atrapado a un metro y medio de profundidad bajo temperaturas bajo cero. Aunque Gilar logró pedir auxilio mediante un radiotransmisor, los equipos de emergencia de la compañía Air Zermatt no lograban localizar el punto exacto del accidente debido a la complejidad del terreno. La visibilidad era nula desde el aire hasta que detectaron el movimiento del canino.

Tras cuarenta minutos de búsqueda infructuosa en helicóptero, los rescatistas divisaron al pequeño chihuahua esperando fielmente junto al orificio por donde su dueño había desaparecido. Esta señal permitió que los paramédicos descendieran en el lugar preciso para realizar las maniobras de extracción con cuerdas y arneses. El montañista, que vestía ropa ligera al momento del incidente, fue trasladado a un hospital con síntomas de hipotermia, pero fue dado de alta poco después. Gilar destacó que no haberle puesto la correa a Filip aquel día fue determinante para que el animal pudiera alertar a los expertos.









