La liberación de Rafael Tudares, ocurrida la madrugada del jueves, ha expuesto una compleja trama de influencias que involucra a la Iglesia católica de Caracas, diplomáticos y operadores del Foro Cívico. Tras ser trasladado a la Embajada de Suiza, el yerno de Edmundo González se reencontró con su esposa en un escenario marcado por la presencia de figuras señaladas de colaborar con el sostenimiento de la estructura oficialista. Durante este proceso, se denunciaron extorsiones realizadas en sedes diplomáticas y eclesiásticas para presionar el retiro político del ganador de los comicios de 2024 a cambio de la libertad del detenido, quien enfrentaba una condena de 30 años por cargos de terrorismo.
A pesar de la salida de prisión, la familia González ha mantenido una postura firme frente a los actores presentes en la liberación, incluyendo al arzobispo Raúl Biord y representantes de organizaciones civiles vinculadas a negociaciones con el Palacio de Miraflores. Edmundo González Urrutia subrayó que este acto no borra las injusticias cometidas ni la naturaleza del encarcelamiento, el cual buscaba quebrar la voluntad de la oposición mediante la persecución de su entorno familiar directo. Mientras tanto, el Vaticano observa con preocupación el alineamiento de la jerarquía eclesiástica local, mientras los liberados permanecen bajo estrictas medidas de restricción judicial.








