El Ejército de Estados Unidos trabaja en el Abrams M1E3, un tanque de próxima generación diseñado para corregir las limitaciones de sus modelos actuales y superar al T-90M de Rusia. El blindado estadounidense destaca por su arquitectura abierta, torreta no tripulada y una cápsula blindada que aísla a los soldados de la munición, eliminando el riesgo de explosiones internas. Además, el M1E3 incorporará un sistema de propulsión híbrida diésel-eléctrica, lo que le permitirá ser más ligero, eficiente y ágil en el campo de batalla frente a los sistemas convencionales.
Por su parte, el T-90M ruso es una evolución del T-72 que utiliza blindaje reactivo Relikt y un motor de 1130 hp, pero mantiene deficiencias críticas en su movilidad y seguridad. A diferencia del Abrams, el tanque ruso almacena su munición bajo los tripulantes, un diseño que resulta mortal en caso de impacto. Aunque Rusia tiene la capacidad de producir cientos de estas unidades anualmente debido a su menor costo, los analistas coinciden en que el M1E3 estadounidense ganará la carrera tecnológica gracias a su superioridad en supervivencia y sistemas digitales avanzados.








