En un movimiento diplomático sin precedentes en los últimos años, representantes de alto nivel de Ucrania, Rusia y Estados Unidos se han congregado en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, para entablar el primer diálogo trilateral orientado a finalizar el conflicto bélico. La delegación ucraniana, liderada por Rustem Umérov y respaldada por el presidente Volodímir Zelenski, inició el encuentro tras una consulta directa con el mandatario para definir las líneas rojas y los objetivos territoriales. Por su parte, la representación rusa, encabezada por el almirante Ígor Kostiukov, mantiene una postura firme sobre el control de las regiones de Donetsk y Lugansk, exigiendo una retirada incondicional de las tropas ucranianas de los sectores que aún permanecen bajo soberanía de Kiev en el este del país.
La mediación estadounidense, representada por los negociadores Steve Witkoff y Jared Kushner, se centra en destrabar el complejo reparto de la región del Donbás, punto que todas las partes han identificado como el obstáculo crítico para alcanzar la paz. Mientras el Kremlin insiste en la anexión total de los territorios ocupados como condición sine qua non para el cese del fuego, el equipo de Zelenski busca fórmulas que garanticen la integridad nacional y la seguridad a largo plazo. Este acercamiento en suelo árabe representa una ventana de oportunidad crucial, ya que es la primera vez en un extenso periodo que las tres potencias se sientan a la mesa para debatir modalidades técnicas de una salida negociada frente a la comunidad internacional.








