La ciudad de Nueva York se encuentra bajo alerta máxima tras la activación del estado de emergencia por una tormenta invernal que proyecta acumulaciones de entre 20 y 30 centímetros de nieve. El fenómeno climático, que iniciará la madrugada del domingo y se extenderá hasta el lunes por la tarde, obligó al despliegue de la Guardia Nacional y a la extensión de turnos para miles de empleados del Departamento de Sanidad. El alcalde Zohran Mamdani advirtió que los neoyorquinos enfrentarán condiciones de visibilidad nula y ráfagas de viento de hasta 56 kilómetros por hora, lo que podría paralizar el transporte y los servicios básicos en los cinco distritos.

Las autoridades estatales y municipales implementaron medidas extraordinarias, incluyendo la cancelación preventiva de cientos de vuelos en los aeropuertos John F. Kennedy y LaGuardia, así como el refuerzo del protocolo Code Blue para proteger a las personas sin hogar. Ante la posibilidad de acumulación de hielo y caída de árboles, se recomendó a la población limitar los desplazamientos y abastecerse de suministros esenciales. El sistema escolar público evalúa pasar a modalidad remota el lunes, mientras los equipos de limpieza priorizan las rutas de acceso a hospitales y centros de emergencia para mitigar el impacto de este temporal histórico.








