Una histórica masa de aire ártico mantiene bajo alerta a gran parte de Canadá este 27 de enero, generando escenarios inéditos y una crisis operativa en el transporte y la energía. El fenómeno, impulsado por un vórtice polar, ha provocado que las sensaciones térmicas desciendan hasta los -55 grados en las provincias de Ontario y Las Praderas. En las Cataratas del Niágara, el frío extremo congeló parcialmente la base de las caídas de agua, creando un paisaje gélido que atrae a turistas pese a los riesgos. No obstante, la situación es crítica en Toronto y Montreal, donde los aeropuertos reportan cientos de vuelos cancelados y los centros de acogida para personas sin hogar operan por encima de su capacidad máxima para evitar muertes por hipotermia.
La red eléctrica nacional también enfrenta desafíos sin precedentes debido al incremento exponencial en la demanda de calefacción. En regiones como Nueva Escocia y Terranova, las autoridades han solicitado a la población racionalizar el consumo para evitar colapsos en el suministro tras alcanzarse picos históricos de carga. El Servicio Meteorológico de Canadá advirtió que el temporal persistirá durante varios días, con pronósticos de nevadas intensas que complicarán aún más la movilidad urbana. Mientras el sector turístico captura postales únicas del hielo, las autoridades civiles instan a la ciudadanía a permanecer en interiores y extremar cuidados con los grupos vulnerables ante el riesgo inminente de congelamiento en cuestión de minutos.








