La hegemonía de los portaaviones estadounidenses, símbolos del poder naval durante casi un siglo, enfrenta un desafío existencial. Este miércoles 28 de enero de 2026, se ha confirmado que el Congreso de Estados Unidos ha decidido blindar el desarrollo del caza de sexta generación F/A-XX, elevando su presupuesto de los 74 millones de dólares solicitados inicialmente por el Pentágono a 972 millones de dólares. Este rescate financiero busca contrarrestar la amenaza de los misiles balísticos y armas hipersónicas de China, que actualmente obligan a los portaaviones a operar peligrosamente cerca de las costas enemigas debido al limitado alcance de los actuales F-35C y F/A-18 Super Hornet.
El F/A-XX no es solo un nuevo avión; es la pieza maestra para que el grupo de ataque aeronaval no siga el camino de los antiguos acorazados. Con un radio de combate proyectado un 25% superior al de sus predecesores, este caza permitirá que el portaaviones se mantenga a una distancia segura mientras lanza ataques de precisión. Además, el programa integra el concepto de “combate colaborativo”, donde el piloto humano coordinará enjambres de drones (Loyal Wingman) y utilizará inteligencia artificial para procesar datos en entornos de combate altamente saturados, recuperando la ventaja estratégica en el Indo-Pacífico.








