El régimen iraní incorporó mil vehículos aéreos no tripulados a sus fuerzas armadas como medida de presión frente al despliegue naval de Estados Unidos en sus costas. Esta acción responde a la movilización del portaaviones Abraham Lincoln y su grupo de destructores, ordenada por el mandatario Donald Trump para forzar una negociación sobre el programa nuclear. Las autoridades de la República Islámica desarrollaron esta tecnología basándose en las experiencias tácticas de la reciente guerra de doce días contra Israel, donde instalaciones estratégicas fueron bombardeadas.

En un mensaje público, el presidente estadounidense advirtió que el tiempo para alcanzar un acuerdo equitativo se agota y recordó la capacidad de destrucción de intervenciones militares previas. La tensión escaló tras la represión de las protestas sociales de finales de 2025, de las cuales Teherán responsabiliza a intereses extranjeros. Mientras la flota norteamericana se posiciona en la región con órdenes de actuar ante una negativa de diálogo, Irán potencia su industria de misiles y drones con alcances de dos mil kilómetros para enfrentar una eventual ofensiva exterior








