La jugada es audaz y el mensaje, directo: Pepsi lanzó un spot desarrollado con tecnología CGI donde los osos polares —símbolos históricos y emocionales de Coca-Cola— prueban una Pepsi y deciden no mirar atrás.
Esta campaña no es solo publicidad; es una incursión en territorio simbólico. Pepsi se mete de lleno en el imaginario de su competidor y enciende la conversación global utilizando una mezcla de humor, tecnología de vanguardia y provocación pura. Con este movimiento, la guerra de las colas demuestra que la batalla ya no es solo por el sabor, sino por el dominio de los iconos culturales.
En el marketing, como en el ring, el golpe que sorprende es el que más duele. Al apropiarse visualmente de uno de los activos más valiosos de su competencia, Pepsi busca posicionarse ante una audiencia que premia la audacia y el quiebre de las tradiciones. El uso de CGI hiperrealista ha permitido una narrativa visual que obliga a la industria a replantear los límites de la publicidad comparativa frente a una provocación que ya es viral en todo el mundo.








