La administración estadounidense ha iniciado el proceso para adquirir más de veinte almacenes industriales con el objetivo de transformarlos en centros de detención para migrantes. Según reportes confirmados por fuentes oficiales en Texas y Virginia, estas instalaciones, que anteriormente servían al comercio electrónico, albergarán a miles de personas. El proyecto de mayor envergadura se ubica en Hutchins, Texas, con una capacidad proyectada para nueve mil quinientos internos, formando parte de una estrategia para consolidar la mayor campaña de expulsión de extranjeros en la historia del país.
El Departamento de Seguridad Nacional ya aprobó contratos millonarios para el diseño de estos megacentros en estados como Florida, Nueva York, Arizona y Georgia. Esta expansión ocurre en un contexto de cifras récord, con un promedio de 73.000 personas bajo custodia federal y denuncias crecientes por condiciones inhumanas y muertes dentro de los recintos actuales. Organizaciones de derechos humanos han solicitado el cierre de instalaciones existentes, como Camp East Montana, debido a reportes de agresiones y falta de atención médica, mientras el gobierno acelera la logística de detención.








