La multinacional británica Unilever inició la evacuación de los familiares de sus trabajadores extranjeros en Cuba como medida preventiva ante la creciente inestabilidad política en el Caribe. Esta acción se suma a la revisión de protocolos de emergencia por parte de diversas embajadas europeas y latinoamericanas en La Habana. La incertidumbre ha escalado tras las recientes declaraciones de la administración estadounidense sobre un posible cambio de régimen en la isla y el corte del suministro petrolero venezolano, principal fuente energética del país caribeño.
El gobierno de Estados Unidos ha intensificado su retórica hacia el país insular, sugiriendo que la caída del sistema político es inminente debido al deterioro económico y la falta de combustible. En este contexto, algunas delegaciones diplomáticas se abastecen de suministros básicos para enfrentar periodos prolongados de desabastecimiento, mientras el sector privado evalúa la sostenibilidad de sus operaciones manufactureras. Analistas consideran que la relación bilateral atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas, marcado por la posibilidad de una intervención militar.








