La administración de Estados Unidos ha intensificado el escrutinio sobre el gobierno de Daniel Ortega debido a la consolidación de alianzas estratégicas con Rusia en sectores militares y de inteligencia. Durante una comparecencia ante el Senado, el secretario de Estado, Marco Rubio, identificó a Nicaragua, junto a Cuba y Venezuela, como plataformas utilizadas por Moscú para proyectar intereses geopolíticos en territorio americano. Este señalamiento ocurre tras la reciente operación militar en Venezuela, lo que sitúa a la gestión sandinista como un punto prioritario en la agenda de seguridad de Washington.
La cooperación entre Managua y Moscú incluye la operatividad de un centro de capacitación policial sancionado por el Departamento del Tesoro, donde se instruye a agentes en técnicas de vigilancia y control social. Asimismo, destaca la presencia de la estación satelital Glonass y sistemas de escucha electrónica en instalaciones militares nicaragüenses. Analistas de seguridad sugieren que el equipamiento ruso ha mostrado limitaciones operativas frente a tecnologías avanzadas y advierten que, ante una eventual crisis o intervención, el respaldo de Vladimir Putin hacia sus aliados regionales sería limitado debido a sus propios compromisos logísticos y bélicos.








