Este lunes 2 de febrero de 2026 se cumplen 30 días desde la operación militar de Estados Unidos que resultó en la captura y traslado de Nicolás Maduro a territorio estadounidense. Actualmente, Maduro y su esposa, Cilia Flores, se encuentran bajo estricta custodia federal en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, enfrentando un proceso judicial histórico liderado por el juez Alvin K. Hellerstein. Durante su comparecencia inicial, Maduro rechazó los cargos, insistió en su investidura presidencial y calificó su situación como un “secuestro”, posicionándose ante el tribunal como un prisionero de guerra.
La fiscalía federal ha estructurado el caso basándose en un expediente que data de 2020, aunque con ajustes significativos: en la nueva imputación se han eliminado las referencias formales al “Cártel de los Soles”, enfocándose ahora en delitos específicos de conspiración para el narcotráfico y posesión de armamento pesado. Mientras tanto, la defensa, liderada por el abogado Barry Pollack, prepara una estrategia basada en la inmunidad soberana, argumentando que la detención de un jefe de Estado en ejercicio es ilegal bajo el derecho internacional.








