El gobierno de Estados Unidos dispuso la retirada inmediata de setecientos agentes de inmigración desplegados en Minnesota, marcando un cambio en la ejecución de la Operación Metro Surge. Esta decisión, anunciada por el zar fronterizo Tom Homan, surge tras un periodo de intensas protestas sociales y críticas por incidentes violentos que resultaron en la muerte de dos ciudadanos estadounidenses. La medida no implica un cese de las actividades de control, sino una transición hacia un modelo de “vigilancia inteligente” basado en la entrega directa de detenidos por parte de las cárceles locales a las autoridades federales, eliminando la necesidad de patrullajes masivos en las calles de Mineápolis y Saint Paul.+1
Pese a este retiro, aproximadamente dos mil efectivos de Ice y la Patrulla Fronteriza permanecerán en la región bajo una nueva estructura de mando unificada y con la obligatoriedad de portar cámaras corporales para garantizar la transparencia. El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, calificó el repliegue como un avance, aunque insistió en que la presencia federal ha sido perjudicial para la convivencia y la economía local. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional enfatizó que el enfoque prioritario seguirá siendo la captura de personas con antecedentes criminales, asegurando que la coordinación con los condados permitirá mantener la rigurosidad de la ley migratoria sin la visibilidad invasiva de meses anteriores.








