La tensión entre Washington y Teherán ha entrado en una fase crítica de “diplomacia armada”. Este jueves 5 de febrero de 2026, se confirmó que el destructor USS Truxtun zarpó de la Estación Naval de Norfolk con una tripulación de 300 marineros y 26 especialistas del escuadrón aéreo “Valkyries”. Aunque el destino final de la nave es clasificado, su despliegue independiente coincide con la llegada del Grupo de Ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln a aguas de Oriente Medio, una movilización que busca disuadir cualquier agresión iraní tras incidentes recientes en la zona.
La volatilidad del escenario quedó demostrada con el reciente derribo de un dron iraní por parte de un caza estadounidense, luego de que la aeronave no tripulada se acercara de manera “agresiva” al portaaviones. Este despliegue militar actúa como telón de fondo para la próxima reunión diplomática en Estambul, Turquía, donde la administración de Donald Trump espera negociar límites estrictos al programa nuclear y de misiles de Irán. Sin embargo, el mandatario ha dejado claro que la vía militar es el plan de contingencia inmediato si las conversaciones fracasan.








