Durante el Desayuno Nacional de Oración en Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que los gobernantes latinoamericanos actúan de manera deliberada al permitir que la “gente mala” emigre hacia el norte. En su discurso, el mandatario insistió en que los líderes de la región son “espabilados” y cuidan a sus mejores ciudadanos mientras envían a delincuentes que superan en peligrosidad a los locales. Trump aprovechó la presencia del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, para elogiarlo como un aliado estratégico que colabora al recibir a criminales de alta peligrosidad en las cárceles de El Salvador, bromeando incluso con él sobre la naturaleza migratoria de su población.
En el marco del primer año de su segundo mandato, el jefe de Estado resaltó los resultados de su política migratoria, asegurando que su campaña de deportaciones y salidas voluntarias ha logrado que al menos 2,5 millones de migrantes abandonen el territorio estadounidense. Además de los temas de seguridad fronteriza, Trump enfocó su intervención en el fortalecimiento de los valores religiosos, anunciando una jornada de plegaria nacional para mayo con el fin de consagrar al país en su aniversario número 250. Estos anuncios ocurren en un clima preelectoral, donde el Partido Republicano busca consolidar el apoyo de diversos sectores sociales de cara a los comicios legislativos de noviembre.








