El rugido de los motores volverá a tener un acento muy mexicano en 2026. Sergio “Checo” Pérez está oficialmente de regreso en la Fórmula 1, y lo hace por la puerta grande. Tras un necesario año sabático después de su salida de Red Bull, el tapatío ha encontrado en la nueva escudería Cadillac no solo un asiento, sino un proyecto que le ofrece lo que más anhelaba: respaldo absoluto y equidad competitiva.

Un nuevo comienzo con Cadillac
El equipo Cadillac, que hará su debut histórico en la parrilla como la escudería número 11, ha apostado por la experiencia probada de Pérez para cimentar su futuro. A diferencia de sus últimos años, donde el entorno era de alta presión y jerarquías marcadas, en esta nueva etapa Checo compartirá garaje con el finlandés Valtteri Bottas bajo una premisa clara del equipo: apoyo total y equitativo para ambos pilotos.
Antonio Pérez Garibay, padre del piloto, confirmó en entrevista exclusiva que el ambiente en Cadillac es radicalmente distinto. “El objetivo es consolidar a la escudería. Sería un error apoyar más a uno que a otro cuando lo que importa es llevar el nombre de Cadillac lo más adelante posible”, señaló, enfatizando que no existen pilotos número uno o dos en este momento.

Motivación al 100% y un equipo familiar
La pausa de un año parece haberle devuelto a Checo esa “chispa” que el desgaste en Red Bull había opacado. Según su círculo cercano, el mexicano llega con una preparación física y mental sin precedentes. Además, cuenta con el apoyo estratégico de su hermana, Paola Pérez, quien sigue haciendo historia como la única mujer representante de un piloto en los 75 años de la categoría.

¿Qué esperar del 2026?
Aunque Cadillac es un equipo que arranca desde cero, la combinación de la ingeniería estadounidense con la veteranía de Pérez y Bottas genera expectativas altas. El debut oficial del monoplaza está previsto para las semanas previas al Gran Premio de Australia en marzo de 2026, aunque los fans podrán ver los primeros destellos del equipo durante el marco del Super Bowl LX.

“Lo mejor para México está por venir, y para Checo también”, concluyó su padre. Con un contrato multianual bajo el brazo, Pérez no solo regresa para correr, sino para construir un legado con una de las marcas más icónicas del automovilismo mundial.










