Una investigación periodística de la cadena británica BBC expuso la existencia de miles de cámaras ocultas en habitaciones de hoteles en China, utilizadas para grabar la intimidad de los huéspedes. El material recolectado de forma ilegal se distribuye y comercializa a través de sitios web y aplicaciones de mensajería, a pesar de que la pornografía está prohibida en ese país. Los sistemas de vigilancia detectados permiten incluso la transmisión en vivo de las imágenes, generando ganancias que superan los veinte mil dólares en periodos menores a un año para los operadores de estas redes.
El informe describe esta situación como una epidemia que afecta a numerosas provincias chinas, donde los dispositivos son camuflados en conductos de ventilación y otros puntos estratégicos. Los responsables del reportaje lograron identificar cámaras activas que inician la grabación al activarse la electricidad en la estancia, vulnerando gravemente los derechos a la privacidad. Por su parte, las plataformas de comunicación señaladas aseguran que eliminan diariamente contenidos dañinos, mientras las víctimas enfrentan el riesgo de ser reconocidas en grabaciones que circulan sin su consentimiento.








