Un grupo de hombres armados, identificados preliminarmente como miembros de la organización yihadista Boko Haram, asesinó a cerca de ciento setenta personas en la aldea de Woro. Los atacantes utilizaron una estrategia de engaño al presentarse como predicadores y convocar a los residentes a una supuesta jornada de oración. Una vez que la multitud se congregó en el lugar, los extremistas iniciaron un tiroteo sistemático dirigido principalmente contra hombres y niños, mientras que un número indeterminado de mujeres y niñas fueron secuestradas y trasladadas hacia zonas boscosas.

El gobierno de Nigeria ha desplegado un batallón del ejército en el distrito de Kaiama para intentar estabilizar la región y proteger a las comunidades ante el avance de estos grupos hacia el sur del país. Por su parte, la embajada de Estados Unidos condenó el ataque y expresó sus condolencias a las familias afectadas, subrayando la gravedad de la crisis humanitaria en la zona. Mientras las autoridades locales continúan con las labores de entierro y búsqueda de desaparecidos, la comunidad internacional ha manifestado su preocupación por la brutalidad de este evento, calificado como la peor matanza en lo que va del año.








