El proceso legal que Belinda emprendió contra Lupillo Rivera ha dado un giro inesperado durante la audiencia de ratificación celebrada en la Ciudad de México. La defensa de la cantante busca formalizar la permanencia de las medidas de protección otorgadas inicialmente en octubre tras la publicación del libro autobiográfico del intérprete, donde se revelaron detalles íntimos sin consentimiento. No obstante, la diligencia enfrentó obstáculos técnicos debido a una discrepancia en el nombre legal del denunciado, identificado en el expediente como Guadalupe Rivera Saavedra, mientras que sus abogados sostienen que su identidad oficial es distinta. Este error administrativo ha obligado al juez a postergar definiciones clave para el curso de la denuncia por violencia digital.

Pese a los inconvenientes procedimentales, el equipo jurídico de la intérprete de Cactus insiste en que las restricciones deben mantenerse para salvaguardar la integridad y privacidad de su representada. La estrategia legal se centra en combatir el uso indebido de la imagen de la artista y las declaraciones que vulneran su esfera privada en plataformas mediáticas. Por su parte, la defensa de Rivera ha calificado las acusaciones como difamatorias, preparando acciones legales en respuesta mientras el Ministerio Público aclara la identidad del sujeto procesal. La resolución final determinará si las órdenes de restricción que impiden al cantante acercarse o mencionar a Belinda se vuelven definitivas o si el caso toma un rumbo jurídico diferente en las próximas semanas.









